Nos encontramos frente a una situación compleja, a la que los estudios anteriormente aludidos aportan datos que nos permiten comprobar de una manera más directa la realidad actual y hacen posible pensar más detalladamente en las líneas de actuación didáctica que se hacen necesarias hoy en día pero también en muchos casos confirman las dificultades que se han enumerado anteriormente.
Una primera aproximación a la formación del profesorado pone de manifiesto que gran parte de los docentes no tiene una preparación alta en el uso de Internet y, en general de las nuevas tecnologías.
Algunos, incluso se muestran reacios a experimentarlo por la desconfianza y su confesable falta de destreza en el medio. Y de lo que muchos profesores suelen tener poca o ninguna experiencia es en la utilización de las nuevas tecnologías en el aula con los alumnos. De esta manera en las prácticas educativas que se ponen en marcha con el alumnado, se limitan a dar indicaciones sobre los lugares que deben visitarse o dejarlos que navegaran ellos mismos para ver qué partes de las páginas aprovechan para su estudio y aprendizaje personal.
Pero si de la opinión entre el profesorado parece deducirse que el nivel de destreza que se observa en el uso de la informática suele ser escaso, los datos actuales ponen de manifiesto que una mayoría de profesores y profesoras suelen utilizar el correo electrónico y, el porcentaje de uso de Internet, de manera habitual, llega casi al 80% .
Se puede considerar al profesorado actual como un estrato que, a pesar de tener un conocimiento escaso de Internet, ya ha incorporado a su quehacer algunas aplicaciones básicas, fundamentalmente, la del correo electrónico y las búsquedas en algún explorador de la red de redes.
A partir de estas observaciones puede suponerse que una parte del profesorado está constituido por profesionales abiertos a la incorporación de estos nuevos medios, aunque no cuenten con una experiencia y destreza importante, y sean reacios a incorporarlo, de manera poco segura, en sus formas habituales de proceder como docentes. Podemos reconocer al profesorado actual como capaz de definir su dominio del recurso como de un nivel bastante elemental y centrado en el uso de pocas aplicaciones (procesador de textos, explorador de la red y programa de correo electrónico). El uso del ordenador para comunicarse y navegar por la red no es intenso ni frecuente, pero sería suficiente, desde nuestro punto de vista, para utilizar la mayoría de programas que encontramos en la red.
También hay que destacar la existencia de un grupo de profesores que se pueden calificar de nivel medio, que suelen participar en iniciativas didácticas que destacan más que por su destreza técnica, por su actitud. Y lo más importante es que existe esta actitud abierta a la incorporación de estos medios a su labor profesional. En estos casos, a pesar de esta buena disposición, manifiestan de forma general la falta de suficiente preparación para poder integrar estos medios de una manera satisfactoria en las clases. Se plantea la necesidad de que los docentes tengan una formación previa para poder integrar las nuevas tecnologías en la acción didáctica, sin considerar necesario tener un nivel de experto.
Otro ámbito a considerar en el uso de Internet por parte del profesorado y del alumnado de secundaria y su incorporación en el práctica cotidiana de las clases es que presenta diversas tipologías de utilización. Desde las que van directamente a trabajar temas que se tratan desde las indicaciones que marcan los currículums oficiales, hasta aquellas que utilizan los recursos de Internet como complemento a alguno de las temáticas que tienen programadas en sus clases.
Respecto a los materiales que el profesorado suele emplear en su enseñanza, los datos indican que la gran mayoría considera el libro de texto como su principal recurso. Tan sólo encontramos un pequeño porcentaje utiliza alguna vez webs educativas en sus sesiones de clase.
La utilización de Internet en las aulas se encuentra con problemas de actualización de los equipos y en otros casos aparecen nuevos problemas. El diseño que tienen algunas páginas web hace que no "corran" bien por determinados equipos, y ello por diversas razones: por los sistemas de prevención de invasión de virus (escudos) que hay instalados en algunos centros; por la exigencia del programa de contar con ordenadores con un grado no exagerado pero necesario, de modernidad; y por la lentitud de las conexiones en los centros, sobre todo cuando hay más de quince o veinte ordenadores conectados simultáneamente. Algunos diseños no ayudan a quitar esta sensación de mal funcionamiento y convierten algunas clases en largas esperas y continuos bloqueos. Esto hace pensar al profesorado que sin unas infraestructuras informáticas de última generación es imposible trabajar con Internet y, con todos los alumnos de un grupo.
Algunas de las incidencias y de las dificultades que marcan y que sin duda tienen su efecto en el momento de introducir el uso de Internet en las clases nos permiten resumir los problemas más evidentes a partir de las actitudes del profesorado en los siguientes puntos:
- La mayoría de profesores tienen pocos conocimientos de páginas web. Si bien es cierto que todos dedican un tiempo de formación personal sobre las páginas antes de enseñarlas a los alumnos, éste no suele ser suficiente como para conocer el recurso a fondo y aprovechar todos los aspectos que allí existen.
- La programación didáctica del profesorado suele estar bastante decidida y establecida por la administración educativa. Debido a ello las experiencias didácticas realizadas con Internet son acciones puntuales y, raramente forman parte de un proceso de enseñanza y de aprendizaje propiamente dicho.
- El acceso al espacio virtual es bastante complicado en la mayoría de centros, porque los equipos informáticos no disponen muchas veces de la capacidad necesaria para abrir todas las aplicaciones informáticas que muchas páginas requieren.
Joaquín PRATS (Grup DIGHES)y J. Miquel ALBERT (Grup DIGHES)
IBER Didáctica de las Ciencias Sociales geografia e Historia núm 41. Barcelona 2004
IBER Didáctica de las Ciencias Sociales geografia e Historia núm 41. Barcelona 2004
REFLEXIÓN PERSONAL:
Creo que es buena idea que los docentes
introduzcan las TIC en su metodología. Sin embargo, considero que no sería
ventajoso utilizarlo con demasiada frecuencia, pues los alumnos pueden
acostumbrarse a su uso y dejar de verlo como algo interesante y quizá pueda
motivar menos al alumnado.En conclusión, se debería introducir el uso de las TIC
en la enseñanza, pero con cautela y con unos objetivos claros, para que de esta
manera se pueda sacar el mayor provecho de su utilización.
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