El profesorado considera que los recursos de Internet tiene una evidente utilidad educativa. Pero la inmensa mayoría los consideran muy interesantes como material complementario. Y solamente un porcentaje bastante más reducido considera que también son útiles para el autoaprendizaje de los alumnos.
¿Qué se valora por parte del profesorado de un recurso como Internet para el proceso de enseñanza-aprendizaje? Los términos más repetidos por el profesorado para calificar la actitud del alumnado ante páginas web son motivación, interés, implicación y atracción.
Otros aspectos se refieren a que facilita una gran cantidad de materiales, bien organizados, que sería muy difícil que un profesor preparase por su cuenta. Una mayoría indica que lo ve positivo ya que el alumnado lo recibe muy bien y le motiva el trabajar con el ordenador.
Los profesores consideran, también de forma mayoritaria, que los materiales pueden favorecer una mayor participación del alumnado, especialmente aquel que es menos activo y trabajador en las clases "normales" aunque el tema de la eficacia del aprendizaje resulta más difícil de determinar.
Pero se cree que la mayor implicación del alumno no está exenta de posibles nuevos problemas porque el trabajo con Internet presenta el peligro de que algunos alumnos realicen recogidas que abrumen con datos e informes no originales tratando de suplir la actividad fundamental de reflexión, síntesis, valoración y reformulación personal. Y ello ocurre porque el alumnado también carece de estrategias de aprendizaje específicas para este medio, porque en la enseñanza tradicional no las necesitan tanto.
En resumen, conciben Internet como una importante fuente de recursos educativos (sobre todo documentales), que es muy atrayente para el alumnado, pero que es un recurso totalmente complementario a los que ya utilizan; que tiene muchas posibilidades para la preparación de la docencia y en, algún caso, puede ser utilizado en las mismas sesiones de clase; y, además, aporta el diseño de actividades de carácter complementario a las que se hacen en las aulas. Se considera que es un recurso didáctico de gran interés para todas las áreas curriculares, debido a que es un elemento atrayente, que apoya fácilmente la enseñanza formal, complementando las clases teóricas.
También es unánime el pensar que es un recurso muy difícil de utilizar en el marco de las clases y encontramos la sensación de estar trabajando con un medio relativamente hostil y que ofrece bastantes dificultades a pesar de que cualquier profesor o profesora puede navegar por la red sin dificultades.
Un porcentaje no despreciable del profesorado no sabe cómo pautar la actividad y cómo controlar la dinámica de las clases. Con demasiada frecuencia se sienten perdidos y sin saber cómo reconducir las situaciones problemáticas que se producen, muchas veces por el funcionamiento deficiente de la red o de los equipamientos. El alumnado participa igualmente de las mismas rutinas codificadas, y quedan tan desconcertados como el profesorado ante propuestas abiertas.
Los profesores suelen ver estos materiales como muy interesantes, pero no saben qué hacer con ellos en el aula. Suelen rechazarlos y no los incorporan totalmente a su práctica aludiendo a razones técnicas, que existen, pero en el fondo manifiestan inseguridad ante un territorio que no controlan.
Trabajar los temas con este tipo de recursos exige muchísimo tiempo para tratar un solo tema "ya que se pierde mucho tiempo hasta encontrar lo que se busca y que la mayor parte de la clase siga el ritmo" y consideran que para trabajar con recursos de Internet no siempre existen las infraestructuras adecuadas en los centros.
También es cierto que muchos profesores señalan que es posible superar las dificultades y utilizar la web si se adoptan algunas prevenciones y si se resuelven algunos problemas.
Resulta mucho más decepcionante comprobar la simplicidad de las medidas que el profesorado propone para superar las dificultades: más formación y mejores máquinas. No deja de ser una respuesta previsible y esperada y, por supuesto, acertada. Pero, según la visión que hemos adquirido de la relación con el profesorado que introduce Internet en su acción didáctica, una formación específica y una renovación del parque de ordenadores no constituirían suficientes medidas para resolver de manera eficaz algunas de las dificultades.
Otra opinión muy generalizada es aquella que solicita una distribución de los contenidos más acorde con las materias y los programas escolares. Muchas propuestas coinciden en el deseo de escolarizar más los recursos de Internet. O lo que es casi lo mismo, que los contenidos estuvieran orientados a la preparación, trabajo o ampliación de temas curriculares. Existe, por lo tanto, un acuerdo muy mayoritario del profesorado en la línea de querer acercar más los contenidos virtuales a sus materias y a su utilización en los temas de estudio que trabajan con sus alumnos.
Joaquín PRATS (Grup DIGHES)y J. Miquel ALBERT (Grup DIGHES)
IBER Didáctica de las Ciencias Sociales geografia e Historia núm 41. Barcelona 2004
REFLEXIÓN PERSONAL:
Mi postura, ante la información recopilada sobre las
ventajas e inconvenientes del uso de las TIC en la educación, es fomentar el
uso de los medios tecnológicos. Creo que puede resultar positivo en el
aprendizaje de los alumnos, ya que están familiarizados con los dispositivos
digitales y además esto produce cambios en su forma de codificar e interpretar
la información.
Por lo tanto, es buena idea que los docentes
introduzcan las TIC en su metodología. Sin embargo, considero que no sería
ventajoso utilizarlo con demasiada frecuencia, pues los alumnos pueden
acostumbrarse a su uso y dejar de verlo como algo interesante y quizá pueda
motivar menos al alumnado.
En conclusión, se debería introducir el uso de las TIC
en la enseñanza, pero con cautela y con unos objetivos claros, para que de esta
manera se pueda sacar el mayor provecho de su utilización.
No hay comentarios:
Publicar un comentario