Antiguamente, se concebía como saber y conocimiento
todos aquellos datos que una persona albergaba en su cerebro. Sólo unos pocos
contaban con libros y escrituras y además sólo una minoría sabía leer, por lo
tanto, sólo unos pocos podían acceder a ciertos conocimientos.
Con el paso del tiempo, ha aumentado el número de
personas que saben leer y que pueden acceder a los libros para adquirir nuevos
conocimientos e información. Ahora bien, también ha aumentado el porcentaje de
la población que utiliza Internet, y esto permite buscar información con mayor
rapidez y en cantidades ingentes.
Por eso, hoy en día, cualquier cosa que no sepas,
mientras tengas conexión a Internet, puedes buscarlo y saberlo en pocos
segundos. Sin embargo, esto ha tenido algunas repercusiones positivas y
negativas. Por una parte, la rapidez y la facilidad para poder acceder al
conocimiento nos permite culturizarnos y adquirir información con menor
dificultad que hace años; y por lo tanto, todo el mundo puede acceder al
conocimiento.
Por otro lado, la comodidad que proporciona Internet
para buscar información hace que las personas no memoricemos y que cada vez que
necesitamos saber algo decidamos utilizar la búsqueda en Internet. Entonces,
¿se debería evaluar lo que sabemos o lo que somos capaces de saber o conocer?
En mi opinión, creo que se debería evaluar los dos
aspectos anteriores, pero dando más importancia a cada uno de ellos dependiendo
del contexto. Por ejemplo, en la escuela, a pesar de la repercusión de
Internet, la tecnología y las redes, también se debe evaluar el conocimiento
del individuo; ya que habrá momento en su vida en los deberá saber diversidad
de cosas sin realizar una búsqueda en Internet. Pero también, en relación con
la teoría de la zona de desarrollo próximo de Vigotsky, se debería tener en lo
que el educando es capaz de saber y conocer con el uso de Internet y la guía
del docente.
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